Carrera profesional: avanzar no puede depender de la suerte
La carrera profesional no puede seguir siendo una promesa difusa
En toda empresa hay una pregunta que tarde o temprano acaba apareciendo: ¿qué tengo que hacer realmente para progresar? No hablamos de una inquietud menor. Hablamos de reconocimiento, de salario, de motivación, de futuro y, en muchos casos, de justicia elemental.
Desde CCOO lo tenemos claro: la carrera profesional no puede depender de la suerte, de la simpatía personal, del departamento en el que se caiga, de la jefatura de turno o de una evaluación poco transparente. Progresar en Red Eléctrica debe responder a criterios objetivos, conocidos previamente y aplicados con garantías.
Por eso, en el XIII Convenio defendemos un cambio de fondo. Queremos pasar de un modelo donde demasiadas decisiones pueden quedar envueltas en la discrecionalidad a un sistema donde cada persona sepa qué camino tiene por delante, qué requisitos debe cumplir y qué derechos le corresponden cuando los cumple.
No pedimos privilegios: pedimos reglas claras
Hablar de carrera profesional no es hablar de ascensos automáticos sin mérito ni de reconocimientos sin fundamento. Esa caricatura no nos sirve. CCOO defiende precisamente lo contrario: un sistema serio, ordenado, verificable y justo.
La diferencia está en quién controla las reglas y cómo se aplican. Una cosa es exigir mérito, capacidad, formación, experiencia y responsabilidad. Otra muy distinta es utilizar conceptos ambiguos para bloquear avances profesionales sin explicación suficiente.
Durante demasiado tiempo, muchas personas trabajadoras han tenido la sensación de que su progresión dependía más de factores invisibles que de su trabajo real. Esa percepción, cuando se instala en una plantilla, deteriora la confianza. Además, genera frustración, desmotivación y una sensación de agravio difícil de reparar.
Por eso defendemos que la organización del trabajo debe someterse a principios de objetividad, transparencia, igualdad de trato y no discriminación. El texto del XIII Convenio plantea una estructura de desarrollo profesional transparente y previsible, libre de arbitrariedad, con niveles definidos dentro de cada grupo profesional.
Del nivel básico al nivel consolidado: una progresión que debe estar garantizada
Uno de los puntos centrales de nuestra propuesta es la progresión desde el nivel básico al nivel consolidado. CCOO defiende que esta transición se produzca automáticamente al finalizar el periodo máximo previsto, sin depender de evaluaciones subjetivas ni de la existencia de vacantes.
Tiene todo el sentido. Si una persona ha superado su integración, ha adquirido las competencias específicas del puesto y desarrolla sus funciones con autonomía y eficacia, no puede permanecer indefinidamente en una situación de expectativa. La consolidación debe reconocer una realidad profesional ya existente, no convertirse en una carrera de obstáculos.
El propio planteamiento del XIII Convenio establece que la permanencia en el nivel de ingreso o básico tendrá una duración máxima, automática e improrrogable de tres años. También recoge que el acceso al nivel consolidado se producirá de forma automática al finalizar ese periodo, sin condicionarlo a evaluaciones subjetivas ni a vacantes.
Este punto es esencial. La carrera profesional empieza a ser justa cuando deja de depender de autorizaciones opacas y pasa a apoyarse en derechos reconocibles.
El nivel superior o experto también debe tener un camino objetivo
La empresa necesita conocimiento técnico avanzado, polivalencia, especialización crítica y capacidad para asumir funciones transversales. Eso es evidente en una compañía con la responsabilidad técnica y estratégica de Red Eléctrica. Pero si ese conocimiento existe y se utiliza, debe reconocerse.
No podemos aceptar que la plantilla asuma más responsabilidad, más complejidad y más exigencia sin que ello tenga una traducción clara en su desarrollo profesional. La experiencia no puede tratarse como un recurso gratuito. La especialización no puede darse por supuesta. El compromiso profesional no puede ser invisible cuando llega el momento de reconocerlo.
Por eso CCOO defiende que el acceso al nivel superior o experto se rija exclusivamente por criterios objetivos: formación acreditada, antigüedad en el nivel consolidado, polivalencia funcional o asunción de funciones transversales. El texto del XIII Convenio elimina las limitaciones basadas en “necesidades organizativas” o cupos, y vincula el reconocimiento del nivel experto al cumplimiento de requisitos objetivos definidos.
Este cambio es muy importante. Si el trabajo experto se realiza, debe reconocerse. Si la persona cumple los requisitos, debe progresar. Lo contrario no es gestión moderna de personas; es discrecionalidad con otro nombre.
Promoción profesional con transparencia, no con vetos invisibles
Otro aspecto fundamental es el sistema de promociones y ascensos. CCOO defiende que la promoción profesional se base en mérito, capacidad acreditada, formación y antigüedad. Pero esos criterios deben estar escritos, publicados, desglosados y sometidos a control.
No basta con decir que hay igualdad de oportunidades. Hay que demostrarlo. No basta con afirmar que se valora el talento. Hay que explicar cómo se mide. Tampoco basta con convocar procesos si las bases, los baremos o las puntuaciones no son plenamente comprensibles para la plantilla.
El XIII Convenio plantea que los ascensos y la promoción profesional se rijan exclusivamente por criterios objetivos, neutros respecto al género y sustentados en métricas auditables y transparentes. Además, elimina sistemas de libre designación para puestos de convenio y evaluaciones subjetivas no verificables.
Esa es la dirección correcta. La carrera profesional no puede ser un pasillo estrecho por el que solo avanzan quienes reciben una bendición informal. Debe ser un sistema con garantías, con trazabilidad y con derecho a revisión.
Formación que sirva para crecer, no solo para cubrir expedientes
La formación es otro pilar imprescindible. En una empresa marcada por la transición energética, la digitalización, la ciberseguridad, la operación del sistema, la innovación tecnológica y la creciente complejidad regulatoria, formarse no es un lujo. Es una necesidad profesional y una obligación estratégica de la empresa.
Ahora bien, desde CCOO defendemos que la formación debe tener efectos reales. No puede limitarse a un catálogo de cursos desconectado de la promoción. Tampoco puede utilizarse como requisito para progresar si después la propia empresa no ofrece las acciones formativas necesarias.
Por eso defendemos itinerarios formativos individuales, vinculados al puesto y al grupo profesional. Si una persona necesita determinada formación para alcanzar un nivel superior o promocionar, la empresa debe facilitarla. Y si no la facilita por causa imputable a ella, esa ausencia de formación no puede utilizarse después como excusa para bloquear la progresión.
La carrera profesional se construye con experiencia, pero también con oportunidades reales de cualificación. Quien quiere mejorar debe encontrar un camino. Quien cumple los requisitos debe encontrar reconocimiento.
Clasificación profesional: reconocer lo que realmente se hace
La carrera profesional también depende de una clasificación adecuada. No es lo mismo el nombre formal del puesto que las funciones reales que se desempeñan. En muchos entornos laborales, y no solo en Red Eléctrica, existe una distancia excesiva entre lo que figura sobre el papel y lo que realmente sostiene el trabajo diario.
Desde CCOO defendemos que la clasificación profesional debe valorar las funciones reales, las competencias, el esfuerzo, la responsabilidad y las condiciones de trabajo. No puede ignorarse la carga mental, la responsabilidad técnica, la exposición a riesgos, la disponibilidad, la turnicidad, la movilidad o la complejidad de determinadas tareas.
Una clasificación mal ajustada acaba generando dos problemas. Por un lado, invisibiliza responsabilidades. Por otro, permite que se exijan funciones superiores sin el reconocimiento correspondiente. Por eso la carrera profesional debe ir unida a una valoración seria de puestos y a una revisión efectiva cuando las funciones reales no coinciden con el encuadramiento reconocido.
Igualdad real: que nadie quede fuera del foco
La objetividad también es una garantía de igualdad. Cuando los criterios son ambiguos, los sesgos encuentran terreno fértil. Puede ocurrir con las mujeres, con quienes ejercen derechos de conciliación, con personas de centros más pequeños, con colectivos menos visibles o con quienes no están permanentemente disponibles fuera de jornada.
Por eso defendemos que los criterios de progresión sean neutros respecto al género y que excluyan valoraciones sobre rasgos personales o disponibilidad fuera de la jornada laboral. El texto del XIII Convenio recoge expresamente que los criterios de evaluación deben basarse en factores objetivos, como competencias técnicas, esfuerzo y responsabilidad, excluyendo elementos que puedan penalizar la conciliación.
Este punto es clave. Una empresa moderna no puede premiar la disponibilidad ilimitada como si fuera compromiso. Tampoco puede penalizar, directa o indirectamente, a quien cuida, concilia o ejerce derechos reconocidos. La carrera profesional debe medir el valor del trabajo, no la capacidad de sacrificar la vida personal.

La representación sindical debe poder controlar el sistema
La transparencia no existe si nadie puede comprobarla. Por eso CCOO defiende que la representación legal de las personas trabajadoras participe en la supervisión de los sistemas de organización, evaluación, clasificación y promoción.
El XIII Convenio prevé participación efectiva de la representación legal en la definición y supervisión de los sistemas de organización. También contempla que, si se utilizan algoritmos o sistemas de inteligencia artificial para asignar tareas, turnos o evaluar desempeño, la empresa deba facilitar información sobre sus parámetros, reglas y lógica de funcionamiento.
Este debate ya no es teórico. Cada vez más decisiones laborales pueden apoyarse en herramientas digitales. Si esos sistemas no son transparentes, pueden reproducir sesgos, consolidar desigualdades o dificultar la defensa de derechos. Por eso exigimos control, información y garantías.
Lo que defendemos
CCOO defiende una carrera profesional basada en reglas claras, derechos verificables y reconocimiento real del trabajo. No aceptamos que la progresión dependa de conceptos indeterminados, evaluaciones opacas o decisiones imposibles de contrastar.
Queremos un sistema donde el nivel básico tenga una duración máxima razonable, donde el nivel consolidado se alcance automáticamente cuando corresponde, donde el nivel experto reconozca la especialización real y donde la promoción interna se base en procesos transparentes.
Defendemos también que la formación tenga valor, que la clasificación profesional refleje las funciones reales y que ninguna persona quede penalizada por ejercer derechos de conciliación, trabajar en centros menos visibles o no formar parte de determinados círculos informales.
Conclusión: carrera profesional con derechos, no con favores
La plantilla de Red Eléctrica merece saber cómo puede avanzar. Merece criterios claros, procesos limpios y reconocimiento efectivo. Merece que su esfuerzo, su conocimiento y su responsabilidad tengan una respuesta justa.
Desde CCOO no estamos pidiendo un sistema cómodo para unos pocos. Estamos defendiendo un modelo más serio, más transparente y más respetuoso con toda la plantilla. Un modelo que permita progresar sin depender de la suerte, sin someterse a arbitrariedades y sin tener que adivinar qué se espera de cada persona.
La carrera profesional no puede ser una promesa que se concede desde arriba. Debe ser un derecho regulado en convenio, con garantías, con control sindical y con efectos reales.
Porque avanzar en la empresa no debería depender de caer bien. Debería depender de trabajar, formarse, asumir responsabilidades y cumplir criterios objetivos conocidos por todos. Esa es la carrera profesional que defendemos.
